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martes, 31 de mayo de 2011

BILDU, EL CABALLO DE TROYA.







BILDU, el brazo político de ETA, continúa levantando sus tiendas, sus barracas donde asentar sus posaderas en el campo de batalla de las tierras vascongadas. Y no es enemigo que acampe en las afuera, en despoblados desde donde pergeñar sus ofensivas, sus embestidas, no. Cual caballo de Troya lo han acarreado hasta el interior de sus murallas un montón de incautos; convencidos unos, amedrentados otros, interesados todos. Con la anuencia de políticos y Tribunales; con el quebranto de las leyes y la corrupción moral por bandera.

BILDU, ETA, A. Mas, Pujol, Griñan… Cada cual a su estilo y manera. España, reino de taifas, coreamos hasta la saciedad. La historia se repite cíclicamente, dicen. Y parece que esta vez los invasores se han camuflado de salvadores de patrias entre sus hijos, entre compatriotas que no dudan en hacer jirones la historia, la lengua, el patrimonio, la cultura, la prosperidad, la paz, la libertad de la nación que ha visto crecer a sus ancestros y por la que han muerto, por defender su integridad, su gloria, su futuro.     

Puede que alguna Aixa, alguna sultana española, alguna anciana madre de algún Boabdil, esta vez español, nos grite a todos, aquello de: "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”

Lo sabemos. Sin más:

En este presente, en España tenemos a Boabdil el grande, al chico, al intermedio y al de la talla XXXLLL. Nos sobran usurpadores de todo color y pelaje, y nos faltan sultanas que adviertan a sus hijos.

En este presente, en España, puede que la historia se repita pero a la inversa, y el rey castellano llore como mujer lo que no supo defender como hombre, o su hijo. O todos nosotros más bien.

En este presente, en España, Aixa vive entretenida; engañada anciana, a la que le han robado joyas y perlas de sueños e historia, tesoros heredados de padres a hijos, para engatusarla con un cofre de plástico lleno con falsa bisutería de independencias protectoras y odios al mestizaje de pueblos hermanos. Senil dama que para cuando se dé cuenta de la basura que tiene entre las manos, ya será tarde, ya no podrá hacer ningún reproche a su hijo. Se habrán quedado con todo y vendido los harapos de sus vestidos a los moros y todos los que empujen las fronteras de su pasado y su futuro.

En este presente, en España, arietes de sus hijos y de sus enemigos hacen tambalear sus cimientos. Mientras, unos se encogen de hombros, otros ponen la mano y cierran los ojos, los más perdieron la hombría como Boabdill, y todos, nosotros lloraremos como maricas.

Saludos y gracias a todos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

CUANDO LA ROJA FUE VERDE ESPERANZA














29 de JUNIO DE 2010


Decía servidor algo tal que así:


Hoy he leído esta frase en el Mensajero del Sagrado Corazón:

”El patriotismo no es un breve y frenético estallido de emoción, sino la imperturbable y constante dedicación de toda una vida” ADLAI STEVENSON.

Me gusta la proposición del americano. Y además viene que ni pintiparada para la eclosión de la fervorosa españolidad que estamos viviendo. Hemos ganado un campeonato mundial de fútbol y, ya ves, unos momentos vibrantes, bellos, espectaculares, emocionantes, unos lances de un deporte, han exaltado el carácter genuinamente español, latente, vivo aún, a pesar de tantos años soportando fechorías, sufriendo un vil coqueteo con terroristas, aguantando como se alienta y estimula todo lo que por patria hay discutible y por discutir, disimulando cómo se enfrenta a los españoles y cómo se les afrenta ante el mundo, resistiendo entre corrupciones y bandolerismo institucional.

Ya ves, trompetas y tambores, pueden más que mil sermones –diría el señor cura—Un juego, es un juego, es el fútbol y sobre él se pueden descargar demonios, rencores, complejos, odios y viejos traumas. Está permitido. ¡Cuanto más, cuanto más grande es el evento!. Cuanto más si se trata de España. Se pueden enarbolar banderas y defender colores. No compromete. Sin embargo identifica de forma gratuita y se puede salir del armario sin mucho peligro (a priori). De ese armario que guarda entre bolitas de alcanfor el amor a la Patria, a la Libertad… a Espeña.

Puede que su olor sea rancio, pero puede que las polillas que todo lo roen, que todo se lo comen, que todo lo destrozan, tengan que salir despavoridas. Puede que no se trate de unos fuegos de artificio, vibrantes, bellos, espectaculares, emocionantes, pero efímeros. Puede, que cuando los medios de comunicación digan: ya, hasta aquí, puede que duren algunos años más estos aspavientos que se pueden convertir en demostraciones de lo que llevamos dentro.

Porque dentro de cuatro años, posiblemente ya nada será igual. Aún conservando la denominación de origen.

No han sido necesarios cuatro años. Un España-Cataluña, versión Madrid-Barça nos ha devuelto a la realidad: a un exuberante baño patriotero de nacionalismo dominguero. Como siempre. Unos meses han bastado para romper la magia.

Saludos y gracias a todos.

viernes, 28 de enero de 2011

INDEPENDENTISTAS Y SOCIALISTAS…


Llevo mucho tiempo, demasiado diría yo, desde la España de Franco a la de Juan Carlos I, Rey, atormentándome con un par de preguntas: ¿Qué le he hecho yo a los independentistas de cualquier etimología, carácter, o condición para que me traten como a un ser inferior? ¿Y a los socialistas de cualquier cuna, signo, o categoría para que me consideren un peligro público? No tengo conciencia de haberles quitado nada a los primeros; ni de deberle nada a los segundos. Más bien al contrario. Mi Pueblo ha entregado mártires, victimas en un holocausto terrorista, cruel, despiadado, así, de uno en uno, de decena en decena, de ciento en ciento, siempre a traición, siempre por la espalda. Mi pueblo ha dado mano de obra barata para los mimados de todos los Regímenes, ha pescado en alta mar, ha surcado todos los campos, ha apretado todos los tornillos en todas las fábricas y nunca ha llegado a fin de mes. Ha votado iluso e ilusionado, y el recuento ha sido para trucar la estafa por la traición y vuestro edén por nuestra obra. Tan nuestra como vuestra.

Pero insisten, hasta la extenuación; me tienen declarada la guerra desde antes de que mis padres me parieran. Al unísono, los unos y los otros utilizan, mi orgullosa historia, mi fe cristiana, mi sentir español, mi ingenuidad de pura entelequia fraternal, mi dignidad de persona, mi sustantivo de ciudadano…, como doloroso cilicio y flagelo ajeno para vender falsas redenciones y quedarse con la caja, el mando y ordeno, los uniformes y un largo, largo, largo futuro de propiedad privada.

Entre la Izquierda política y facinerosa que nos ha tocado en suerte. Esa que piensa que la venganza es el mejor perdón; la que cree que el adversario no merece más que el desprecio por fascista, nazi y criminal; la que desprecia, arrincona, posterga y no queda satisfecha, hasta ver a su enemigo, hundido en la más profunda de las miserias (¡Hipócritas de la viga en el ojo, mientras restriegan la paja en el del vecino!)  y edecanes y correveidile; mayorales y “aperaores” de los de sin rostro, debato el qué fuera mi ensueño. Ahora mera alucinación.

Más la historia, cabezona, se repetirá, más pequeña, más ridícula, más cruel.

Si, lograda la independencia, si ocurriera, si sobreviniera en toda su amplitud y consecuencias, los siete amos del cotarro, las cuatro familias poderosas, los treces políticos del circo, la oligarquía de ayer de hoy y de siempre, se llevarían cien años convenciendo al pueblo, --eso sí, en catalán o en vasco-- de que todos los males, de que todos los problemas, de que todas las miserias, carencias y penurias son debidas a haber padecido tantos años de dependencia de la malvada España. Cien años diciéndoles que los catalanes, o vascas y vascos han de sacrificarse por su pueblo; que para levantar la patria del expolio sufrido por la fascista España, así se lo pide la nueva Cataluña, su nueva Euskalherría. Cien años, cagándose en la puta España, en la puta Europa, en la puta crisis, en el capitalismo y en el comunismo. Cien años apaciguando a los independientes borregos, sobándoles el lomo con los logros alcanzados, con himnos que cantan a la sangre y a la venganza, con héroes de hadas y sueños de un edén catalán, o un paraíso vasco, solo para indígenas. De raza, de abolengo. De la Etnia. Primigenia y salvaje, claro.

Saludos y gracias a todos.