lunes, 14 de septiembre de 2015

Jordi Pujol i Soley. ¿El penúltimo virrey?




¿Quién coño es Jordi Pujol i Soley? No es una pregunta retórica ni un remedo irónico de aquel célebre desdén que soltara con gesto chulesco y aires de perdonavidas: “¿Quién coño es la UDEF?”...  No. Es una duda razonable, sincera, que inquieta a cualquier mente más o menos equilibrada.
 

¿Es la personificación de la codicia profesional y sin escrúpulos?... Puede, pero un usurero sórdido y sinvergüenza, no llega a estafar a toda una nación de cuarenta y siete millones de ciudadanos si no cuenta con la protección de todo un entramado político, legislativo, ejecutivo y judicial detrás que lo proteja. Imposible. Ni siquiera un sátrapa ambicioso y déspota puede alcanzar semejante latrocinio sin el beneplácito de poderes superiores.
No.
Quizás encaje con la figura de un virrey al que se le ha concedido prerrogativas de todo tipo por razones de una concepción absurda de Estado y políticas erróneas. Tan descabellado como previsible. Porque tanto privilegio, gracia y facultad sin control y durante tantísimos años, en manos de un solo clan, por fuerza ha de terminar en una aberrante felonía. A los hechos me remito, su patriarca, Jordi Pujol i Soley bien pudiera ser el penúltimo virrey traidor.
En cualquier caso un mal bicho que ha robado historia y Lenguas; que ha robado reputación a los catalanes de bien y prestigio a todos los españoles. Que ha intentado robar España a los catalanes y Cataluña a los españoles para establecer un feudo en el que aposentar sus villanías sin tener que dar cuantas ante nadie, solo ante sí mismo y antes satanás el día que se muera.
Un bosquejo de Honorable que ha terminado en borrón indigno para la institución, para el cargo, para la democracia y el sistema.
Un tipo siniestro que se ha enriquecido empobreciendo a su pueblo. Y que cuando alguien le ha dicho: --hasta aquí llegaste Jordi, no ha dudado en hacer públicas sus vergüenzas, y los demás pongan al descubierto sus monumentales abusos, fraudes y atracos, si con ello pone a salvo su fabulosa fortuna y de sus vástagos.
Pareciera la reencarnación del avaro Harpagón de Moliére, dispuesto en su mezquina ruindad a ahorcar criados, familia, incluso a él mismo por recobrar y salvar el vil metal que había atesorado.  
 
 
 
Saludos y muchas gracias por su atención.

miércoles, 29 de julio de 2015

EL GUADALETE... reedición




Da igual, pueden haber llegado en globo o en cayuco, jugándose la vida entre las ballestas de un camión o en el Renault de su primo. Lo cierto es que huyen de sus tierras, de su hambre y de sus miserias, del erial que nunca regaron. Y una vez alcanzada otras patrias, otros lugares, anclan sus tiendas de lona, de esa vieja y podrida lona que cobija antes al hombre que a su madre, que guarda en su milenaria historia la esclavitud como virtud.
Y pronto son poblado que pisan y escupen sobre la libertad que los amparó. Y pronto avisan y advierten que su dios no admite infieles vivos. Y pronto convertirán el vergel que encontraron en páramo quemado, en estepa de la que volver a huir.
Podremos ver como el Guadalete vuelve a llegar hasta Oviedo, y podremos ver que ochocientos años no es nada que febril… Que jamás entenderán --¡maldita sea!—que sólo se llega a Dios por la libertad; que entre el pozo del oasis y el grifo que mana agua limpia clara y fresca donde quieras que vayas, han pasado siglos de sangre y lágrimas. De esfuerzo y entendimiento. De respeto y trabajo. De paz y del deseo de tenerla en hermandad. Que la libertad es nuestra meta y el amor nuestra causa.
Mañana podemos ver por todos los pueblos de España a un Muetcin sobre su hermoso Minarete llamando a oración. Podemos ver la Media Luna en los balcones de nuestros ayuntamientos. Podemos ver como se entregan las niñas con el clítoris extirpado a los sátrapas del lugar. O no. Ya veremos…
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.


sábado, 25 de julio de 2015

HISTORIA, PRESENTE Y ESPERANZA






En la escuela me enseñaron a sentirme orgulloso de ser español, de nuestra historia y de nuestras guerras. En mi casa a demostrarlo todos los días, con el trabajo, con el esfuerzo, a ser desprendido y cabal al tiempo; caballero y humilde trabajador; bohemio y responsable a partes iguales. No sabía yo por aquel entonces, cuando velaba armas, que me iba a encontrar, en el intento, con tanto dragón con el que batallar.
En el tortuoso camino he encontrado eruditos, y compañeros de fatiga, novelistas y ensayistas, articulistas y coristas, muchos coristas a sueldo, de baja estofa y de ignaras ideas, que han intentado poner en duda lo qué me enseñaron en la escuela y en casa. Por doquier han ido minando el terreno para que repudie la historia de mis ancestros, para que me avergüence de mi condición de español, para que reniegue de lo que he aprendido por mí mismo y de lo qué la vida me ha demostrado.
Hoy por hoy, cuesta trabajo razonarlo. Para comprenderlo es preciso haberlo vivido. No hay justificación. Si tratas de explicarlo, has de recurrir a los más bajos instintos del ser humano. Pero los hechos son incontestables: la España de la reconquista; la de la aventura Americana; la del orgullo de 1808, ya apenas emerge altiva del corazón de su pueblo.
Hasta hace muy poco estaba convencido que esta tragedia que nos habían programado, que nos habían trazado, corría inexorable hacia nuestra desintegración como nación. Pero no. Un palpito, una corazonada, una premonición, una chispa, un deseo, una aspiración, una ambición me dice que he de creer y creo, que he de luchar y lucho, para que este grandioso país vuelva a ser el onírico sueño de mi niñez, la idealista patria de los tiempos de la mili, aquella que iluso nos creamos al albur de la mítica libertad.
Volverá la esperanza cada mañana.
España desterrará los rencores y los odios de aquella guerra civil, que un impreciso día, de un ya lejano y fatídico año, trajeron allende de las aguas del Volga para arreglar lo de los ricos y los pobres a gente crueles que sembraron métodos de duelos y descargaron sus alforjas de falsas quimeras, de ridículas utopías que engatusaron para siempre a los más débiles, a los más necesitados de ilusiones.
Así, seguiremos, zurcidos a heridas, cansados a veces, deprimidos casi siempre, pero intacta la leyenda de nuestros mayores; ileso nuestro orgullo de español.
 
 
Saludos y gracias por su atención.

sábado, 18 de julio de 2015

FINGIMIENTO, DESAFUERO Y AFRENTA (Reedición)








Y ¡qué suerte han tenido, Señor! para perpetrar sus perversos retruécanos. Han contado con un mundo de armas letales, inimaginables en los anales de la historia, ¡Qué mal hadada coincidencia!; han dispuesto a su antojo de la proliferación de las televisiones a todo color y las radios de bolsillo; el cine subvencionado, la PlayStation, todo un mundo virtual, los dibujitos animados y, ¿y?... y una guerra civil útil y dúctil. No hay serial, película, novela, concurso, tertulia radiofónica o televisada, libro, TBO o periódico que no se utilice para fomentar de forma descarada o subliminal el victimismo de unos y la criminalización de otros. ¡Madre mía, qué suerte y qué fácil se lo han puesto! ¿Cuándo decidirán olvidar, aunque no perdonen? (Nunca mientras haya reparación, es decir tajada)
<<Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos>> (Mateo, 8:22).
Pues eso he decidido yo, seguir a Cristo, al amor, al perdón, al olvido, a la concordia. Porque, estoy convencido, que ha de poder más en mí, el sentido común, la asimilación de la historia, la superación de los agravios comparativos..., que el pus de las heridas. No me lo repitáis, lo sé. Soy consciente que la casta política, sobre todo la otrora defenestrada, y ahora emergente y poderosa, sigue muerta. Muerta en valores, en moral, en humanidad, en generosidad, en cariño, en amistad. Sigue muerta y podrida, inoculando en el personal odio, rencor y venganza; pasiones que históricamente han utilizado magistralmente en beneficio propio y ahora, como siempre, escupen para contagiar a todo el que este bajo en defensas anti-goebbelianas. Esto es así, porque así nos lo demuestran a diario sus actos, sus leyes y sus discursos. Pero sabed una cosa: aunque creáis que me tenéis pisado con vuestra podrida bota, todavía hay aquí un hombre libre, español y cristiano, capaz de abrazar a mi patria, por encima de tanto veneno.
Porque... ¿sabéis?, mis padres eran humildes trabajadores que sufrieron en los prolegómenos de la maldita guerra, hambre, abusos, cacicadas, y asesinatos de unos y de otros; con la monarquía, con la dictadura, con la república y con cualquier política de aquellos sanguinarios años. Y los fusiles y las bombas les trajeron más dolor, más sufrimiento, más hambre, más abusos, más cacicadas... y más fe en Dios. Así, cuando se hizo el silencio, y  los tiros dejaron de silbar por las calles y miraron a su alrededor y,  vieron las ruinas y el escombro y el hambre y la desolación que les rodeaba, tres puñetas les importó quién pegó el primer tiro, quién mato primero a quién y tan siquiera,  ¿por qué?. Sólo fuerza y entereza para conservar y levantar a sus hijos podían pedir, a su Dios, a nadie más. Y por eso, por respeto a ellos y a tantos como ellos, a tanto sacrificio y mal vivir, tengo que cerrar los ojos y taparme los oídos para de alguna forma, protegerme de tanta vileza, de tanta manipulación, uso y abuso del dolor y el sufrimiento que padecieron nuestros mayores en una clara, repugnante y calculada maniobra política. Yo, que hice la primera comunión, poco más o menos, en los famosos tiempos de los “veinticinco años de paz” y viví mi juventud, dicen que en una horrorosa dictadura, ni por educación ni por creencia religiosa, me puedo permitir entrar en esta cobarde provocación, porque España es un inmenso osario que merece honor, respeto y perdón por igual.
Los españoles, no hemos tenido tregua. Nunca. Nos hemos tenido que acostumbrar a convivir y padecer con el insidioso recuerdo de la guerra civil española año tras años. Hemos tenido que asimilar y dosificar los temores del terrorífico fantasma del 18 de Julio de 1936. Inculcados cruel y tercamente, desde que Felipe González se sentó en los bancos azules. Bajo la apariencia de inofensivas reparaciones de afrentas caducadas, se han despertado odios de un pasado que duerme en los archivos de la historia hace ya setenta y nueve (79) años.
Saludos y gracias por su atención.

domingo, 31 de mayo de 2015

el cáliz real y el flagelo español


 
 
 
Cataluña (Catalunya), País Vasco (Euskadi). ¡Pobres naciones que dan tantos hijos pérfidos! ¿Ya han guardado hasta nueva ocasión sus disfraces, antiguallas de un carnaval desleal, traidor, lacra de la verdad y la historia? ¿Ya se han divertido en España a costa de los españoles, su himno, su bandera, sus sentimientos, sus afectos, su dignidad?, ¿esta familia enferma de egolatría y odio? ¡Pues hala, hijo! a casa, a ver si vuestros carcas maestros, vuestros hipócritas políticos, vuestros xenófobos padres os enseñan algo de cultura y un poco de historia; un mucho de educación, y una barbaridad de respeto.
Nosotros, los españoles de pies a cabeza, los enteros y auténticos, soportamos vuestra afrenta porque arribistas que han conseguido ingresar en esta ocupación privilegiada y mal llamada carrera política, por vericuetos insospechados y la mayoría de veces inconfesables, pretenden gobernar mi país, mi hacienda y mi orgullo. Y día a día, año tras año, traicionan mi patria, roban mi esfuerzo y denigran mi orgullo. No saben de desagravios, no entienden de reparaciones que zanjen las humillaciones, son incapaces de hacer un solo gesto que ponga en peligro su mugriento sillón.  
Pero sobre todo, nosotros, los españoles de pies a cabeza, los enteros y auténticos, soportamos vuestra ultraje porque sabemos que no tenéis patria ni terruño a la que hayáis amado jamás. Porque en nuestra cuna amamantamos que a ninguna madre se injuria ni se ofende ni se deshonra por muy canalla que sea su hijo.
¿Qué nos ha de extrañar en este país rehecho a imagen y semejanza del alto tronco político sembrado en 1978? Cuidado y regado hasta la fecha con ejemplos ante la ETA, ante los separatistas, ante el 11M, ante la corrupción, el aborto, la defensa de su lengua y su historia… ¿Qué nos puede sorprender?... ¿La crisis económica? ¿La crisis de unidad nacional? ¿La crisis del humanismo cristiano? ¿La bazofia mental que nos circunda? ¿La crisis de valores unipersonales y universales?... 
Nada puede asombrarnos después de cuarenta años de Gobiernos españoles con la Corona a la cabeza, acobardados todos, y uno por edecanes díscolos.
Cuatro décadas llevan los distintos Gobiernos españoles con la Corona a la cabeza alimentando el triste, cruel y oscuro desafío de avariciosos charnegos y fantasiosos fantasmas de iluminados orates. Mala gente, que blanden sutiles armas: xenofobia, lengua, raza, para crear odios, venganzas, rencor entre hermanos. Por unas monedas, por un poco de un efímero poder que gozarán ellos pero perderán sus hijos. 
 
 
Saludos y gracias por su atención.           

miércoles, 27 de mayo de 2015

...Y OCURRIÓ




Nosotros hemos cumplido una vez más. ¿Y ahora? Ahora volverá el trueque de siglas, y nuestro voto volverá a ser secuestrado por cientos de miles de parásitos para usos y abusos, para inmerecidos sueldos, para canonjías y comisiones, para explotar el BOE y explotarnos a todos.
 
 
 
Les hemos demostrado por enésima vez que conocemos su juego y sus fullerías, que admitimos el ceremonial, que asumimos los hechos consumados, para que nunca, nunca, les pueda servir como coartada, si un día aquellos que ya tienen una ruina y les trae al pairo buscársela a los demás, nos envuelven entre orates, sanguijuelas, embaucadores, dictadores de viejas escuelas, y nos arrastran por imperativo de la impotencia. No. No podrán culparnos nunca. Si acaso llega un diabólico caos, peor que lo vivido hasta ahora, será sólo y exclusivamente por el uso fraudulento que hacen todos estos mangantes de nuestros deseos de democracia y libertad; de integridad y ética; de verdad y justicia.
Quede claro: acudiremos, ingenuamente, convencidos de hacer el ridículo en este grotesco régimen, en esta fachosa democracia que no es digna de nosotros. Agarraremos una papeleta, cuantas veces sea preciso, y la depositaremos en la urna mientras recitamos una jaculatoria a modo de ritual: aquí tenéis, nuestro voto, antes que acabéis definitivamente con vuestra gallina de los huevos de oro y nosotros no podamos comer ni caldo, imbéciles.
Y ocurrió.
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.

viernes, 1 de mayo de 2015

1º de Mayo Fiesta Nacional. 5 Millones de parados, drama nacional.


Hace años, escribí estas líneas intentando hacer una escenificación real de la dramática situación de paro que vivimos en España desde hace ya casi veinte años, y que lejos de tener visos de una paulatina solución, se agrava dramáticamente en el tiempo de los distintos Gobiernos y el espacio de todo el territorio nacional.
Decía así, más o menos:
 
Yo creo que PP, PSOE, Sindicatos, y demás camarilla de la cosa Pública, no quieren enterarse de la bomba que tienen en el asiento de sus poltronas. Ni unos ni otros son conscientes del drama que cinco millones de españoles están viviendo. Padecen, estos del  ordeno y mando, tal autismo, tal engreimiento, tal repliegue sobre sí mismos, son tan ajenos a la necesidad, la penuria, la indigencia, las “trampas”, la impotencia, el hambre, que cuando el poderoso detonante de la desesperación haga estallar todo en mil pedazos, aún no sabrán el porqué.   Es más, aquel que afortunadamente tiene un medio de subsistencia, no se percata en plenitud, que la metralla nos alcanzará a todos.
Dense una vuelta por los centros de trabajo que todavía funcionan. A las seis, a las siete o la ocho de la mañana, según hora de picar en el reloj o en el torno de entrada, y verán. La puerta y aledaños, parece las colas en una taquilla de la plaza de toros de mi pueblo, para ver a José Tomás. Con un cigarrillo entre los dedos de una mano y el papelito del currículo enrollado en la otra, esperan angustiosos, que algún capataz, algún jefe les llame para el “currelo”. Y los que están dentro, viven en su mayoría con el, ay, en la boca, porque su puesto de trabajo es tan provisional, tan precario, está tan en el aire, como su hipoteca. La papela del preaviso les puede llegar a la hora del bocadillo.
Me ha venido a la memoria una escena, ya olvidada en el tiempo.
Tendría yo unos siete u ocho años y acompañé a mi madre al mercado. Era temprano y para mí una novedad, sin colegio aquel día y de paseo. Al llegar a los alrededores de la plaza de abastos, en la acera de “Juanito Custodio”,  desaparecido almacén de ultramarinos, sobre la que el sol empezaba a calentar, un puñado de hombres de gorra, pelliza y cigarro, se apiñaban en un murmullo, entre el humo y el vaho de sus voces. Me impresionó y me dio miedo.
¿Qué hacen éstos hombres mamá?—pregunté.
Esperan trabajo—me contestó lacónica mi madre.
Exacto, esperaban al “aperaó” para que algunos, solo algunos, se los llevaran al campo a echar “la peoná”. Como en las parábolas de los Santos Evangelios. Como ahora mismito.
 
 
 
Saludos y gracias a todos por su atención.

sábado, 25 de abril de 2015

CON AÑORANZA...





EJEMPLO: EL HERMANO FULGENCIO ANDRÉS

En fila de dos en dos acudíamos todos los domingos a misa. Una serpentina de críos unía el colegio de la Salle con la vecina Parroquia de San Joaquín. Y en esta entrañable iglesia, muchos años después, algunos de aquellos niños nos volvimos a reunir. Esta vez, en oración por el alma del Hermano Fulgencio Andrés y, como brisa de aire dulce, como haz de luz que se colara a través de las celosías, la misma alegría infantil de aquellos años se apoderó de nuestro ser, quizá porque el grato recuerdo de entonces, irá siempre acompañado de la figura de este hombre bueno; quizá porque el Hermano director, desde el cielo, entre acordes de su viejo armonio, como siempre hizo, nos sigue infundiendo el mismo ánimo de bondad y paz interior. Quizá porque el agradecimiento sólo se puede dar desde un corazón feliz. Felicidad y gratitud que se siente al saberse marcado con el estigma de una educación maravillosa, recibida a manos de Fulgencio y de toda una Congregación entregada, por encima de todo, a la forja de hombres.
Con él, con su mirada vivaz y su sonrisa afable, se van los últimos vestigios de una época, de un tiempo en el que había gente capaz de entregar una vida entera a la labor de una vocación sin esperar nada a cambio, con el Hermano Fulgencio se muere el hombre, pero queda el ejemplo del altruismo personificado; queda la obra: ciento, miles de alumnos, que tal vez fuimos los últimos en tener la suerte, de alborotando alrededor de unas sotanas, educarnos, criarnos al socaire de una enseñanza, de unos principios idealistas.
Te rogamos Hermano Fulgencio, que cuando veas, allá en el cielo, a San Juan Bautista de la Salle, le digas que aquí apenas quedan niños que acudan al colegio con alegría, que lo consideren su segundo hogar; que tienen muy pocos amigos entre sus maestros y, que son muy pocas las veces que les escuchan hablar de moral y de ética, ni del bien y el mal, ni del amor y el odio, ni de valor humano alguno, ni del hombre, ni de Dios. Que las barritas de regaliz que vosotros nos dabais se han convertido en “mierda” alucinógena que destrozan el cerebro y aniquilan la voluntad. Dile, por favor, que queremos volver a ver, a lo largo y ancho de esta tierra, como se renueva el germen con tu ejemplo y el de tantos otros Hermanos de las Escuelas Cristianas.
Hace ya bastantes años escribí estas líneas en un intento de agradecer al Hermano Blas García Mena (Hno. Fulgencio Andrés) en particular y a la comunidad de Hermanos de la Salle, en general, su impagable labor como maestros de escuela.
Díganme: ¿Tiene la juventud de hoy el mismo sentimiento de agradecimiento por sus educadores?
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.

sábado, 4 de abril de 2015

Insistamos, 2º Mandamiento de la Ley de Dios: no tomarás el Nombre de Dios en vano.


SIEMPRE DIOS, SU PALABRA Y SUS SIMBOLOS PARA ESCUDAR EL CRIMEN.
Como cristiano me fastidia tocar determinados temas relacionados con mi religión. Pero aún en la seguridad de que seré interpretado más bien que mal por unos, y más mal que bien por otros, creo que no debo guardarme lo que me bulle por el hervidero de mi cocorota.
En estos tiempos que corren, los seminarios andan muy escasos de vocaciones, ni siquiera cuentan con Boca-ciones, pero sin embargo, proliferan cada día más espontáneos defensores de la Santa Madre Iglesia. Y me parece bien. Nunca serán bastantes las voces para defenderla; para salvaguardar sus valores, sus mandamientos, su virtud y sobre todo su Verdad.
Es justa la lucha de los creyentes ante tanta iniquidad, inquina y furibundo ataque al que se le somete. Porque no se trata de posturas ante la fe, ni de actitudes ante los mismos hechos, ni puntos de vistas, ni concepción más o menos razonadas. No. Se trata de sufrir humillación, afrenta, burla, escarnio, y de quedarse a un paso de sufrir persecución, muerte y castigo como ya se ha repetido tantas veces a lo largo de la historia.
Pero, ahora bien, prefiero verme en las catacumbas, en el anonimato, en la clandestinidad, antes de que mi religión sirva para ocultar leyes mundanas; mi fe para excusa de mentes pecadoras; o que mi Dios sea utilizado como líder político. Jamás. No existe la Teocracia, si crees que existe, no es más que la usurpación de la Palabra de Dios, a manos de falsos anacoretas que quieren esconder sus miserias y sus lujos, y sus voluptuosidades al ojo de su pueblo, del pueblo.
Distinto es el apostolado, más licito cuanto más respetuoso. Lógico entre creyentes, que se aspire a que al hombre, a su vida y a su ser lo inspire la fe en Dios. Pero no hay hombre en este mundo, con derecho a imponer, al amparo de su Nombre la Ley que de Él solo depende. Ni persona, ni grupo capaz de sustituir la Palabra de Cristo. Solo se puede llegar, con mucho esfuerzo a invitar a tú hermano a seguir Su Mensaje. Eso sí, (condición sine qua non) predicando con el ejemplo. Me parece. 
¿Y a ti, hermano musulmán?
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.

miércoles, 25 de marzo de 2015

VOTO ANDALUZ; ESPAÑA CONLUZ




Ya se han ido, amigo. Te dejaron unas papeletas marcadas y un montón de viejos perjurios; unas urnas enfermas y un raudal de traiciones; y sobre todo el encargo de que les vote y que les dé tu beneplácito para continuar la estafa. Básicamente no quieren más de ti. Quizás, que te resignes con lo que te toque en el reparto, sin exigencias ni cuentos de agravios comparativos, que siempre habrá otros peores, ¡picha!.
Así ellos ya han vueltos a sus enmoquetados salones, a sus tarjetas de mil colores y turbios números, a sus magníficos coches última gama, protegidos y blindados no sea que a un histérico le dé por lanzarles una pedrada. Vuelven a la vida cómoda y regalada, convencidos que son los dueños del cortijo; a dar órdenes a los manijeros para que se reparta el puro y los cinco duros prometidos. A organizar algunos jornales de hambre y unas cartillas de racionamiento.  Y a remozar la alquería para sus hijos. Sus hijos de ellos, claro, legítimos y únicos herederos tengan seguro su futuro. 
¿Qué temes, amigo?  ¿Qué ancestral estigma permanece indeleble, vivo y sangrante, de abuelos a padres… a hijos, a nietos, que te hace debatirte entre el INEM y la emigración; entre la corrupción y la indignidad; entre el manijero y el terrateniente, y sin embargo llevas treinta y muchos años  eligiendo el PER.?
Sé, que tú de caciques y de capataces; de latifundios y latifundistas; de campo y de sindicatos; de sindicalistas y esquiroles, sabes más que nadie. Pero nada, de eso que llaman, “justicia sociá.” Porque la conciencia del manido concepto nunca visitó los alrededores de tu existencia.
¿Y sabes?, de Despeñaperros para arriba, han habido indeseables y analfabetos, imbéciles y lerdos, que te han puesto de vuelta y media, amigo, nos han puesto a todos los andaluces, porque ¡oh! no hemos votado revoluciones de infaustos recuerdos, porque no hemos votado Gürtel & Bárcenas, porque no hemos dado masivamente nuestra confianza a núbiles políticos, porque no cambiamos de corruptos in illo tempore. Porque sólo unos pocos que quedamos, fuera de la dependencia de la política y de las garras del político, hemos logrado la posibilidad de barajar de nuevo.
Pero no te preocupes, tú y yo sabemos que cuando pasen las elecciones que se les avecina a éstos, tan cultos, tan trabajadores, tan inteligentes, tan emprendedores y tan doctos, no habrán sido capaz de bajar a ninguno de los de siempre de su machito de podredumbre, y así autonómicas propias, municipales y nacionales, seguirán regentadas por el mismo ejercito de político encastrada en sus diferentes estatus y que por si solos suponen porcentaje suficiente para baremarse, proclamarse y definirse salvadores patrios. 
 
 
Saludos y gracias por su atención.