lunes, 30 de mayo de 2011

RESIGNAOS







El hombre más tenebroso del espectro político español, se postula como futuro secretario general de su Partido y próximo Presidente electo del Gobierno. Para lo primero le ha bastado dar dos palmadas: “dejadme sólo”. Y ahí, y así se ha quedado, ipso facto, con todo el derecho que le da su poder omnímodo, absoluto. Para lo segundo, según Derecho parece que lo tiene permitido. Y según derecho de conciencia el tiempo dirá para que le sirvió la retórica de nominarse para la máxima nomenclatura socialista y si llegará a ejercer como líder reglamentario de algún consejo de ministros.

El hombre más poderoso de todos los Gobiernos que en España ha habido, quiere cerrar el círculo de su circular por los vericuetos de la baja política y la política de altos vuelos. Ya no quiere intermediarios. Ha llegado el momento de erigirse en máxima autoridad, de asumir la dignidad y el prestigio que dan los títulos. Máximo curriculum para la exigua historia. Distinción a su diestro oficio en la dramática  función del GAL.  Recompensa ganada a pulso por su meritoria paso por el Ministerio de Educación para la LOGSE. Galardón por su control al controlar sin ver, sin oír y sin SITEL. Condecoración conquistada por su ímproba labor entre pájaros y pajarracos, sin temer que se llamen Faisán o ETA.

El hombre más hábil en el difícil arte del sofisma que haya subido a tribuna alguna, ya se ha cansado de escribir guiones. Desde ahora quiere ser autor y protagonista, productor y director. Aquí nadie pone el The End que no sea él. A punto de alcanzar la decena de los sesentas, sano, rico y dominador de cloacas, personajes y personajillos, secretos y evidencias, puñetas y  BOE, no va admitir el ocaso del partido, el que propios y extraños adivinan en lontananza, ni mucho menos. Ni va a permitir que nadie, en unos años, le convierta el socialismo en una reminiscencia de cien años de honradez,  en un grupo con un puñado de vejestorios como testimonio del que engendró Pablo Iglesia. ¡Faltaría más! Que nadie crea que esto es como un Partido Comunista cualquiera al que le ha llegado su hora. ¡Ni hablar! ¡Para el carro!, como buen químico que sabemos que es, tendrá con toda seguridad su fórmula magistral ya concebida. La prescripción real no llego a adivinarla. Como el nombre de este señor del que hablo, que no consigo recordarlo. Ni tan siquiera si acaso existe.    

Saludos y gracias a todos.          

1 comentario:

chema dijo...

Excelente entrada.
Si alguna vez llegas a recordar el nombre ..topostealo.