miércoles, 18 de mayo de 2011

La nobleza del hombre procede de la virtud, no del nacimiento. EPICTETO

LA GACETA.es:





Y sacaron la Ley adelante, y el Rey la sancionó…


Estoy preocupado, porque el Rey que reina pero no gobierna, que es Jefe de Estado, pero estados quedo majestad; que da con brazo laso, fuerza de ley a una disposición, no es un humano de carne y hueso, de alma y corazón. No señor. Es una especie de mamut, que levanta o baja su regia patita a la orden de un Gobierno, aunque éste le mande pisar la cabeza de la chica que se puso, confiada, bajo su mole.

Estoy preocupado porque a su Majestad, lo exonera de cualquier aberración que le presenten a la firma, la Constitución. Ley que está por encima de la humana y la divina. Así D. Juan Carlos, no es humano, no es padre, ni abuelo, es un tampón de caucho que sanciona Leyes, que manda y ordena su cumplimiento, aunque éstas sean injustas, criminales, inhumanas. Aunque éstas, bajo el epígrafe de aborto den libertad absoluta al infanticidio, a la exterminación de seres indefensos, para que las golfas y los golfos de siempre, puedan disponer en su hediondo antojo de otras vidas como sistema anticonceptivo, para que despreciables nihilistas den rienda suelta a sus bajas pasiones sin temor al asesinato.

Estoy preocupado, porque sabemos que la última palabra no la tiene un hombre, porque sabemos que es una farsa, un protocolo. Pero estoy preocupado, porque aun así, un hombre, que ha de ser espejo de todo un país, referente de millones de españoles, se negaría a estampar su firma y nombre bajo un documento que condena a millares de inocentes a la muerte y da carta de libertad a criminales sin escrúpulos.

Pero más preocupado debe estar Su Majestad, que pasará a la historia como el Rey que promulgó una Ley contra la vida, contra la naturaleza, contra el humanismo y la humanidad, contra la civilización, contra el sentir de su pueblo bueno y justo, contra su prole y la que pudiera venir, contra la España cabal y auténtica…, contra Dios. La historia lo pondrá en su sitio, porque él no ha sabido estar en el suyo. Ni poner a estos impresentables en el que les corresponde, aunque no le corresponda. Pase lo que pase.

Dentro de unos meses escribiré lo mismo. Sólo cambiaré el macabro enunciado que define un único objetivo: exterminio selectivo. Triste recurso que la clase dirigente ha encontrado para paliar su fracaso material y su frustración como genero humano. Aborto y eutanasia, dos formatos y un mismo fin, dos leyes y un mismo mandato, dos ignominias y un mismo sentimiento: impotencia. Mejor dicho: resignación. No: asco. Infinito asco y rabia que tu destino pretendan decidirlo algunos facinerosos. Pues no, todavía creo en Dios.   

Saludos y gracias a todos. 

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