miércoles, 16 de marzo de 2011

RECUERDOS


HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO.





En la escuela me enseñaron a sentirme orgulloso de ser español, de nuestra historia y de nuestras guerras. En mi casa me enseñaron a demostrarlo todos lo días, con el trabajo, con el esfuerzo, a ser desprendido y cabal al tiempo; caballero y humilde trabajador; bohemio y responsable a partes iguales. No sabía yo por aquel entonces, cuando velaba armas, que me iba a encontrar, en el intento, con tanto dragón con el que batallar.

En el tortuoso camino he encontrado eruditos, y compañeros de fatiga, novelistas y ensayistas, articulistas y coristas, muchos coristas a sueldo, de baja estofa y de ignaras ideas, que han intentado poner en duda lo qué me enseñaron en la escuela y en casa. Por doquier han ido minando el terreno para que repudie la historia de mis ancestros, para que me avergüence de mi condición de español, para que reniegue de lo que he aprendido por mi mismo y de lo qué la vida me ha demostrado.

Hoy por hoy, cuesta trabajo razonarlo. Para comprenderlo es preciso haberlo vivido. No hay justificación. Si tratas de explicarlo, has de recurrir a los más bajos instintos del ser humano. Pero los hechos son incontestables: la España de la reconquista; la de la aventura Americana; la del orgullo de 1808, ya no existe.  Sí, ya sé, os indignaréis, alzaréis el puño, frunciréis el entrecejo, pondréis voz grave y circunspecta y diréis: “mientras yo tenga un hálito de vida, España, será una, grande y libre”. ¡Joder! No te desgañite, es para nada, tú sabes que si no está muerta, agoniza. Y en el fondo lo sufres, pero entornas los ojos aspira aire y tragas… saliva, mientras se reparten tierras en pública subasta, frustrados sultanes sin chilaba pero con barretina o chapela.

Sabes que ya nunca será el onírico sueño de tu niñez, ni el idealista país de los tiempos de la mili, ni aquella que iluso te creaste al albur de la mítica libertad. Nada será lo mismo. España volvió a la guerra civil, un impreciso día, de un ya lejano y fatídico año, retrocedió a aquella que trajeron allende de las aguas del Volga para arreglar lo de los ricos y los pobres, a gente crueles. Aquel día que, ésta mi Patria, fue dada en herencia a un solo hombre a titulo de zar. Sin embargo, aquí sigues, aquí seguimos, zurcidos a heridas, cansados a veces, deprimidos casi siempre, pero intacta la leyenda de nuestros mayores; ileso nuestro orgullo de español.

Saludos y gracias a todos.

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