martes, 17 de noviembre de 2015

¿ENVIDIA?


No siento el más mínimo atisbo de envida, ni sana, ni enfermiza por el comportamiento patriótico demostrado por los franceses ante el miserable y cobarde ataque perpetrado sobre la población civil en Paris el pasado día 13 noviembre por esa podredumbre humana yihadista. En todo caso, sincera admiración y respeto. Pero no puedo sentir ni tristeza, ni pesar por el buen comportamiento ajeno. Ni necesito emular algo que poseo, poseemos los españoles a raudales y que llevamos en nuestros genes desde tiempos inmemorables: patriotismo, orgullo y dignidad. ¿Acaso no lo tenemos demostrado a lo largo de nuestra historia? ¿No quedó patente en Las Navas de Tolosa? ¿En Lepanto? ¿En nuestra guerra de la independencia, en el no tan lejano 1.808?... ¿Acaso no hemos dado testimonio de nuestra repulsa y condena, más recientemente en cada uno de los mil asesinatos de ETA? ¿No salimos a la calle en masa, cuando los crímenes de Hipercor? ¿No llenamos todas las plazas de España con millones de manos blancas y velas cuando pegaron un tiro en la nuca, atado y de rodillas, a Miguel Ángel Blanco?...como en tantas y tantas ocasiones que omito, por no apabullar, pero no olvido y que son diga de encomio.

Pero he aquí que no, que aquí algún más o menos afamado periodista, conjuga el verbo envidiar, y de inmediato se convierte en palabra clave en torno de la cual toda alma cándida loa el comportamiento francés en detrimento del nuestro. Sin necesidad, que lo cortes, no quita lo valiente. En el colmo del paroxismo de la progresía, esta mañana he oído a un divo de la radio, a un locutor, licuado diciendo que le gustaría ser francés. ¡¡Te podías haber quedado allí haciéndote selfies sobre el altar de los caídos!!
Estas son las consecuencias de cuatro décadas de políticos bandoleros sin faca, ni trabuco y también sin escrúpulos. Este es el resultado de tanta falsificación de la historia. Esta son las secuelas del hipócrita buenísimo. Este es el resultado de la educación para la ciudadanía. De mimar y tratar con paños caliente a secesionistas con parabellum y a sediciosos con dossiers vergonzosos. De la cobardía.
Algún día esta escuela de oportunistas y advenedizos, se dará cuenta que para llenar las urnas a su favor, no es necesaria la corrupción, ni comprar voluntades, ni manipular leyes para favorecer a los bancos que te regalan los cuartos, ni usar de demagogias infames y trasnochadas. Sólo es preciso hacer patria, proclamar el orgullo de ser español, de sus valores y sus virtudes. Y de camino predicar con el ejemplo. 
 
 
Saludos y gracias por su atención.    

jueves, 12 de noviembre de 2015

CATALUÑA: AVISO PARA NAVEGANTES


 
 
Arturo Mas i Gabarró, patriotero de vicio y tramoyista político de oficio; ayudante de campo del general Pujol en la miserable guerra secesionista ha caído en el penúltimo alarde de latrocinio; en el último y desesperado asalto al altozano de la gran Ley, al atrio de la sacrosanta unidad de España.  
Mas, Mas… No has comprendido nada. No conoces tu cortejada y manoseada “nación”. No has vivido jamás en catalán. Ni en el alma de la vieja Cataluña del tendero de babi beis y del viajante con maletas cargadas de muestrarios. Ay amigo, no dejarás de ser un vulgar empleado, una mugrienta caña de pescar gracias y derechos para la aristocracia catalana, los socios del Palau, del Liceo, de la Cataluña profunda, de la Barcelona burguesa y los socios del Barça. No eres más que la cabeza de turco (cara, desde luego), que el III conde de Godó entregará a empresarios y funcionarios, a los catalanes de España y a la España chantajeada, envuelta en papel de la Vanguardia.
Ya estás amortizado, usado y descartado; ya has dejado de ser el parlanchín demagogo del antropológico ardid catalanista que vende raza, lengua, xenofobia y un edén sin fruta prohibida.  No te esfuerces, que te van a salir las almorranas, no te acalores, no sufras, no eches tantos cojones, que es para nada.
Los catalanes quieren seguir así eternamente, luchando contra la lengua española, contra el individuo castellano, contra el foraster: es un buen negocio, además de una fantasía para alardear en sociedad. En esa sociedad que se toma todas las mañana un sobredosis de victimismos y por las noches otra de egocentrismo, justo equilibrio para sentirse ombligo del mundo. Pero por favor sin sustos, ni sobresaltos.
Algo parecido le dije al honorable Montilla allá por 2009. La diferencia es que aquel era un charnego con pretensiones y sin escrúpulos, y tú un proxeneta para pastorear a la gran masa gregaria a la que año a año, década a década habéis alimentado con falsas pasiones y ahora habéis creído llegado el mejor de los momentos para la sublevación que os dé, a unos cuantos, la gran masía en propiedad.
Pujol, tú, los veintiuno y la madre, os habéis pasado 17 pueblos y un apeadero. Que tomen nota navegantes pasados, presentes y futuros. 
 
 
Saludos y gracias por su atención.  
 

 

jueves, 24 de septiembre de 2015

ELLOS SON MEJORES¿?




Pena, penita, pena…
Gracias a Dios yo no soy un torturado vasco, ni un explotado catalán, no vivo atormentado por haber mezclado mi RH, ni vivo amargado y frustrado por ser parte de cinco siglos de historia. Y aunque creí nacer en la misma Patria de ellos, dicen que no. Que yo vine a este mundo en tierras lejanas, en otra nación, en la España maldita. O en la maldita España. Que me entere de una vez, que las lindes de su país las marcan su cultura, su historia, su lengua, su sangre… y sus políticos. ¡¡Gente a servir hasta morir!!.
Cuentan que hubo personajes ilustres (Políticos y otras cosas) en Cataluña y Vascongada que llegaron a imaginar, y convencer, de la existencia de una raza con características craneanas indicadoras de una inteligencia superior a la del resto de los españoles. Y ha arraigado de tal manera esta teoría, que se ha convertido en el espíritu, en el don sobrenatural, en la gracia particular que Dios da solo a algunas criaturas. Este hecho diferencial me preocupa. Por lo que ando buscando en dónde se puede hallar, dónde se encuentra semejante eslabón prodigioso que me hace distinto e inferior a cualquiera de ellos. Por supuesto, la historia ni tocarla, siempre rebatible, manipulable.  
No sé, no sé, he vivido entre ellos, he trabajado con ellos, me he entendido en su lengua y en la mía, mis hijos han jugado con los suyos y nunca encontré rasgos distintos de raza, ni síntomas de seres superiores. Tendré que consultar a Darwin. Porque de la Reconquista para acá, veo que las luchas de sus antepasados, son la de los míos; sus inquietudes son las mías; sus problemas son los mismos y la capacidad y la inteligencia para resolverlos no lo hacen a ellos mejores en nada, de nada. Bueno sí: en la añoranza y aspiración por volver al tiempo feudal, con cualquier A. Mas, o cualquier Iñigo Urkullo recogiendo diezmos para lúgubres castillos de macabros inquilinos.
Respeté Cataluña y al País Vasco, admiré a los catalanes y a los vascos, envidié su estilo de vida. Pero lo qué tendría que seguir siendo presente, se ha ido convirtiendo, poco a poco en lamentable pretérito. Ahora, ni odio, ni desprecio, ni me agrada; no, no es eso, sencillamente los ignoro. Cómo a la novia que te defraudó. Y podría cantarte lo del viejo bolero: “Que te vaya bonito […] quisiste ser universal/eclipsando mil sueños/que Dios te proteja/la celda de tu soledad [...] te dejo todo aquello que me diste/me llevo todo lo que vi que no quisiste/me voy contento, no tengo más que darte/me llevo todo lo que vi que no cuidaste...y […]
 
 
Saludos y gracias por su atención.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Jordi Pujol i Soley. ¿El penúltimo virrey?




¿Quién coño es Jordi Pujol i Soley? No es una pregunta retórica ni un remedo irónico de aquel célebre desdén que soltara con gesto chulesco y aires de perdonavidas: “¿Quién coño es la UDEF?”...  No. Es una duda razonable, sincera, que inquieta a cualquier mente más o menos equilibrada.
 

¿Es la personificación de la codicia profesional y sin escrúpulos?... Puede, pero un usurero sórdido y sinvergüenza, no llega a estafar a toda una nación de cuarenta y siete millones de ciudadanos si no cuenta con la protección de todo un entramado político, legislativo, ejecutivo y judicial detrás que lo proteja. Imposible. Ni siquiera un sátrapa ambicioso y déspota puede alcanzar semejante latrocinio sin el beneplácito de poderes superiores.
No.
Quizás encaje con la figura de un virrey al que se le ha concedido prerrogativas de todo tipo por razones de una concepción absurda de Estado y políticas erróneas. Tan descabellado como previsible. Porque tanto privilegio, gracia y facultad sin control y durante tantísimos años, en manos de un solo clan, por fuerza ha de terminar en una aberrante felonía. A los hechos me remito, su patriarca, Jordi Pujol i Soley bien pudiera ser el penúltimo virrey traidor.
En cualquier caso un mal bicho que ha robado historia y Lenguas; que ha robado reputación a los catalanes de bien y prestigio a todos los españoles. Que ha intentado robar España a los catalanes y Cataluña a los españoles para establecer un feudo en el que aposentar sus villanías sin tener que dar cuantas ante nadie, solo ante sí mismo y antes satanás el día que se muera.
Un bosquejo de Honorable que ha terminado en borrón indigno para la institución, para el cargo, para la democracia y el sistema.
Un tipo siniestro que se ha enriquecido empobreciendo a su pueblo. Y que cuando alguien le ha dicho: --hasta aquí llegaste Jordi, no ha dudado en hacer públicas sus vergüenzas, y los demás pongan al descubierto sus monumentales abusos, fraudes y atracos, si con ello pone a salvo su fabulosa fortuna y de sus vástagos.
Pareciera la reencarnación del avaro Harpagón de Moliére, dispuesto en su mezquina ruindad a ahorcar criados, familia, incluso a él mismo por recobrar y salvar el vil metal que había atesorado.  
 
 
 
Saludos y muchas gracias por su atención.

miércoles, 29 de julio de 2015

EL GUADALETE... reedición




Da igual, pueden haber llegado en globo o en cayuco, jugándose la vida entre las ballestas de un camión o en el Renault de su primo. Lo cierto es que huyen de sus tierras, de su hambre y de sus miserias, del erial que nunca regaron. Y una vez alcanzada otras patrias, otros lugares, anclan sus tiendas de lona, de esa vieja y podrida lona que cobija antes al hombre que a su madre, que guarda en su milenaria historia la esclavitud como virtud.
Y pronto son poblado que pisan y escupen sobre la libertad que los amparó. Y pronto avisan y advierten que su dios no admite infieles vivos. Y pronto convertirán el vergel que encontraron en páramo quemado, en estepa de la que volver a huir.
Podremos ver como el Guadalete vuelve a llegar hasta Oviedo, y podremos ver que ochocientos años no es nada que febril… Que jamás entenderán --¡maldita sea!—que sólo se llega a Dios por la libertad; que entre el pozo del oasis y el grifo que mana agua limpia clara y fresca donde quieras que vayas, han pasado siglos de sangre y lágrimas. De esfuerzo y entendimiento. De respeto y trabajo. De paz y del deseo de tenerla en hermandad. Que la libertad es nuestra meta y el amor nuestra causa.
Mañana podemos ver por todos los pueblos de España a un Muetcin sobre su hermoso Minarete llamando a oración. Podemos ver la Media Luna en los balcones de nuestros ayuntamientos. Podemos ver como se entregan las niñas con el clítoris extirpado a los sátrapas del lugar. O no. Ya veremos…
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.


sábado, 25 de julio de 2015

HISTORIA, PRESENTE Y ESPERANZA






En la escuela me enseñaron a sentirme orgulloso de ser español, de nuestra historia y de nuestras guerras. En mi casa a demostrarlo todos los días, con el trabajo, con el esfuerzo, a ser desprendido y cabal al tiempo; caballero y humilde trabajador; bohemio y responsable a partes iguales. No sabía yo por aquel entonces, cuando velaba armas, que me iba a encontrar, en el intento, con tanto dragón con el que batallar.
En el tortuoso camino he encontrado eruditos, y compañeros de fatiga, novelistas y ensayistas, articulistas y coristas, muchos coristas a sueldo, de baja estofa y de ignaras ideas, que han intentado poner en duda lo qué me enseñaron en la escuela y en casa. Por doquier han ido minando el terreno para que repudie la historia de mis ancestros, para que me avergüence de mi condición de español, para que reniegue de lo que he aprendido por mí mismo y de lo qué la vida me ha demostrado.
Hoy por hoy, cuesta trabajo razonarlo. Para comprenderlo es preciso haberlo vivido. No hay justificación. Si tratas de explicarlo, has de recurrir a los más bajos instintos del ser humano. Pero los hechos son incontestables: la España de la reconquista; la de la aventura Americana; la del orgullo de 1808, ya apenas emerge altiva del corazón de su pueblo.
Hasta hace muy poco estaba convencido que esta tragedia que nos habían programado, que nos habían trazado, corría inexorable hacia nuestra desintegración como nación. Pero no. Un palpito, una corazonada, una premonición, una chispa, un deseo, una aspiración, una ambición me dice que he de creer y creo, que he de luchar y lucho, para que este grandioso país vuelva a ser el onírico sueño de mi niñez, la idealista patria de los tiempos de la mili, aquella que iluso nos creamos al albur de la mítica libertad.
Volverá la esperanza cada mañana.
España desterrará los rencores y los odios de aquella guerra civil, que un impreciso día, de un ya lejano y fatídico año, trajeron allende de las aguas del Volga para arreglar lo de los ricos y los pobres a gente crueles que sembraron métodos de duelos y descargaron sus alforjas de falsas quimeras, de ridículas utopías que engatusaron para siempre a los más débiles, a los más necesitados de ilusiones.
Así, seguiremos, zurcidos a heridas, cansados a veces, deprimidos casi siempre, pero intacta la leyenda de nuestros mayores; ileso nuestro orgullo de español.
 
 
Saludos y gracias por su atención.

sábado, 18 de julio de 2015

FINGIMIENTO, DESAFUERO Y AFRENTA (Reedición)








Y ¡qué suerte han tenido, Señor! para perpetrar sus perversos retruécanos. Han contado con un mundo de armas letales, inimaginables en los anales de la historia, ¡Qué mal hadada coincidencia!; han dispuesto a su antojo de la proliferación de las televisiones a todo color y las radios de bolsillo; el cine subvencionado, la PlayStation, todo un mundo virtual, los dibujitos animados y, ¿y?... y una guerra civil útil y dúctil. No hay serial, película, novela, concurso, tertulia radiofónica o televisada, libro, TBO o periódico que no se utilice para fomentar de forma descarada o subliminal el victimismo de unos y la criminalización de otros. ¡Madre mía, qué suerte y qué fácil se lo han puesto! ¿Cuándo decidirán olvidar, aunque no perdonen? (Nunca mientras haya reparación, es decir tajada)
<<Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos>> (Mateo, 8:22).
Pues eso he decidido yo, seguir a Cristo, al amor, al perdón, al olvido, a la concordia. Porque, estoy convencido, que ha de poder más en mí, el sentido común, la asimilación de la historia, la superación de los agravios comparativos..., que el pus de las heridas. No me lo repitáis, lo sé. Soy consciente que la casta política, sobre todo la otrora defenestrada, y ahora emergente y poderosa, sigue muerta. Muerta en valores, en moral, en humanidad, en generosidad, en cariño, en amistad. Sigue muerta y podrida, inoculando en el personal odio, rencor y venganza; pasiones que históricamente han utilizado magistralmente en beneficio propio y ahora, como siempre, escupen para contagiar a todo el que este bajo en defensas anti-goebbelianas. Esto es así, porque así nos lo demuestran a diario sus actos, sus leyes y sus discursos. Pero sabed una cosa: aunque creáis que me tenéis pisado con vuestra podrida bota, todavía hay aquí un hombre libre, español y cristiano, capaz de abrazar a mi patria, por encima de tanto veneno.
Porque... ¿sabéis?, mis padres eran humildes trabajadores que sufrieron en los prolegómenos de la maldita guerra, hambre, abusos, cacicadas, y asesinatos de unos y de otros; con la monarquía, con la dictadura, con la república y con cualquier política de aquellos sanguinarios años. Y los fusiles y las bombas les trajeron más dolor, más sufrimiento, más hambre, más abusos, más cacicadas... y más fe en Dios. Así, cuando se hizo el silencio, y  los tiros dejaron de silbar por las calles y miraron a su alrededor y,  vieron las ruinas y el escombro y el hambre y la desolación que les rodeaba, tres puñetas les importó quién pegó el primer tiro, quién mato primero a quién y tan siquiera,  ¿por qué?. Sólo fuerza y entereza para conservar y levantar a sus hijos podían pedir, a su Dios, a nadie más. Y por eso, por respeto a ellos y a tantos como ellos, a tanto sacrificio y mal vivir, tengo que cerrar los ojos y taparme los oídos para de alguna forma, protegerme de tanta vileza, de tanta manipulación, uso y abuso del dolor y el sufrimiento que padecieron nuestros mayores en una clara, repugnante y calculada maniobra política. Yo, que hice la primera comunión, poco más o menos, en los famosos tiempos de los “veinticinco años de paz” y viví mi juventud, dicen que en una horrorosa dictadura, ni por educación ni por creencia religiosa, me puedo permitir entrar en esta cobarde provocación, porque España es un inmenso osario que merece honor, respeto y perdón por igual.
Los españoles, no hemos tenido tregua. Nunca. Nos hemos tenido que acostumbrar a convivir y padecer con el insidioso recuerdo de la guerra civil española año tras años. Hemos tenido que asimilar y dosificar los temores del terrorífico fantasma del 18 de Julio de 1936. Inculcados cruel y tercamente, desde que Felipe González se sentó en los bancos azules. Bajo la apariencia de inofensivas reparaciones de afrentas caducadas, se han despertado odios de un pasado que duerme en los archivos de la historia hace ya setenta y nueve (79) años.
Saludos y gracias por su atención.

domingo, 31 de mayo de 2015

el cáliz real y el flagelo español


 
 
 
Cataluña (Catalunya), País Vasco (Euskadi). ¡Pobres naciones que dan tantos hijos pérfidos! ¿Ya han guardado hasta nueva ocasión sus disfraces, antiguallas de un carnaval desleal, traidor, lacra de la verdad y la historia? ¿Ya se han divertido en España a costa de los españoles, su himno, su bandera, sus sentimientos, sus afectos, su dignidad?, ¿esta familia enferma de egolatría y odio? ¡Pues hala, hijo! a casa, a ver si vuestros carcas maestros, vuestros hipócritas políticos, vuestros xenófobos padres os enseñan algo de cultura y un poco de historia; un mucho de educación, y una barbaridad de respeto.
Nosotros, los españoles de pies a cabeza, los enteros y auténticos, soportamos vuestra afrenta porque arribistas que han conseguido ingresar en esta ocupación privilegiada y mal llamada carrera política, por vericuetos insospechados y la mayoría de veces inconfesables, pretenden gobernar mi país, mi hacienda y mi orgullo. Y día a día, año tras año, traicionan mi patria, roban mi esfuerzo y denigran mi orgullo. No saben de desagravios, no entienden de reparaciones que zanjen las humillaciones, son incapaces de hacer un solo gesto que ponga en peligro su mugriento sillón.  
Pero sobre todo, nosotros, los españoles de pies a cabeza, los enteros y auténticos, soportamos vuestra ultraje porque sabemos que no tenéis patria ni terruño a la que hayáis amado jamás. Porque en nuestra cuna amamantamos que a ninguna madre se injuria ni se ofende ni se deshonra por muy canalla que sea su hijo.
¿Qué nos ha de extrañar en este país rehecho a imagen y semejanza del alto tronco político sembrado en 1978? Cuidado y regado hasta la fecha con ejemplos ante la ETA, ante los separatistas, ante el 11M, ante la corrupción, el aborto, la defensa de su lengua y su historia… ¿Qué nos puede sorprender?... ¿La crisis económica? ¿La crisis de unidad nacional? ¿La crisis del humanismo cristiano? ¿La bazofia mental que nos circunda? ¿La crisis de valores unipersonales y universales?... 
Nada puede asombrarnos después de cuarenta años de Gobiernos españoles con la Corona a la cabeza, acobardados todos, y uno por edecanes díscolos.
Cuatro décadas llevan los distintos Gobiernos españoles con la Corona a la cabeza alimentando el triste, cruel y oscuro desafío de avariciosos charnegos y fantasiosos fantasmas de iluminados orates. Mala gente, que blanden sutiles armas: xenofobia, lengua, raza, para crear odios, venganzas, rencor entre hermanos. Por unas monedas, por un poco de un efímero poder que gozarán ellos pero perderán sus hijos. 
 
 
Saludos y gracias por su atención.           

miércoles, 27 de mayo de 2015

...Y OCURRIÓ




Nosotros hemos cumplido una vez más. ¿Y ahora? Ahora volverá el trueque de siglas, y nuestro voto volverá a ser secuestrado por cientos de miles de parásitos para usos y abusos, para inmerecidos sueldos, para canonjías y comisiones, para explotar el BOE y explotarnos a todos.
 
 
 
Les hemos demostrado por enésima vez que conocemos su juego y sus fullerías, que admitimos el ceremonial, que asumimos los hechos consumados, para que nunca, nunca, les pueda servir como coartada, si un día aquellos que ya tienen una ruina y les trae al pairo buscársela a los demás, nos envuelven entre orates, sanguijuelas, embaucadores, dictadores de viejas escuelas, y nos arrastran por imperativo de la impotencia. No. No podrán culparnos nunca. Si acaso llega un diabólico caos, peor que lo vivido hasta ahora, será sólo y exclusivamente por el uso fraudulento que hacen todos estos mangantes de nuestros deseos de democracia y libertad; de integridad y ética; de verdad y justicia.
Quede claro: acudiremos, ingenuamente, convencidos de hacer el ridículo en este grotesco régimen, en esta fachosa democracia que no es digna de nosotros. Agarraremos una papeleta, cuantas veces sea preciso, y la depositaremos en la urna mientras recitamos una jaculatoria a modo de ritual: aquí tenéis, nuestro voto, antes que acabéis definitivamente con vuestra gallina de los huevos de oro y nosotros no podamos comer ni caldo, imbéciles.
Y ocurrió.
 
 
 
Saludos y gracias por su atención.

viernes, 1 de mayo de 2015

1º de Mayo Fiesta Nacional. 5 Millones de parados, drama nacional.


Hace años, escribí estas líneas intentando hacer una escenificación real de la dramática situación de paro que vivimos en España desde hace ya casi veinte años, y que lejos de tener visos de una paulatina solución, se agrava dramáticamente en el tiempo de los distintos Gobiernos y el espacio de todo el territorio nacional.
Decía así, más o menos:
 
Yo creo que PP, PSOE, Sindicatos, y demás camarilla de la cosa Pública, no quieren enterarse de la bomba que tienen en el asiento de sus poltronas. Ni unos ni otros son conscientes del drama que cinco millones de españoles están viviendo. Padecen, estos del  ordeno y mando, tal autismo, tal engreimiento, tal repliegue sobre sí mismos, son tan ajenos a la necesidad, la penuria, la indigencia, las “trampas”, la impotencia, el hambre, que cuando el poderoso detonante de la desesperación haga estallar todo en mil pedazos, aún no sabrán el porqué.   Es más, aquel que afortunadamente tiene un medio de subsistencia, no se percata en plenitud, que la metralla nos alcanzará a todos.
Dense una vuelta por los centros de trabajo que todavía funcionan. A las seis, a las siete o la ocho de la mañana, según hora de picar en el reloj o en el torno de entrada, y verán. La puerta y aledaños, parece las colas en una taquilla de la plaza de toros de mi pueblo, para ver a José Tomás. Con un cigarrillo entre los dedos de una mano y el papelito del currículo enrollado en la otra, esperan angustiosos, que algún capataz, algún jefe les llame para el “currelo”. Y los que están dentro, viven en su mayoría con el, ay, en la boca, porque su puesto de trabajo es tan provisional, tan precario, está tan en el aire, como su hipoteca. La papela del preaviso les puede llegar a la hora del bocadillo.
Me ha venido a la memoria una escena, ya olvidada en el tiempo.
Tendría yo unos siete u ocho años y acompañé a mi madre al mercado. Era temprano y para mí una novedad, sin colegio aquel día y de paseo. Al llegar a los alrededores de la plaza de abastos, en la acera de “Juanito Custodio”,  desaparecido almacén de ultramarinos, sobre la que el sol empezaba a calentar, un puñado de hombres de gorra, pelliza y cigarro, se apiñaban en un murmullo, entre el humo y el vaho de sus voces. Me impresionó y me dio miedo.
¿Qué hacen éstos hombres mamá?—pregunté.
Esperan trabajo—me contestó lacónica mi madre.
Exacto, esperaban al “aperaó” para que algunos, solo algunos, se los llevaran al campo a echar “la peoná”. Como en las parábolas de los Santos Evangelios. Como ahora mismito.
 
 
 
Saludos y gracias a todos por su atención.